La tecnología está presente en todos los ámbitos de nuestra vida: redes sociales para interactuar con personas, aplicaciones de delivery para hacer pedidos y compras online, tecnología financiera para acceder a la cuenta de nuestro banco desde nuestro smartphone… De manera imparable ha llegado a todos los sectores del mercado: al sector financiero con la fintech, de los seguros con la insurtech… Y desde hace unos años al sector legal con la legaltech.

¿Qué es la Legaltech?

Se entiende Legaltech como la tecnología aplicada al sector legal. El nombre proviene del inglés Legal + Technology y es un concepto que se lleva empleando desde hace unos 5 años, el cual ha cobrado mucha fuerza en el ámbito europeo en estos últimos años.

Este tipo de tecnología ayuda tanto al profesional, quien intentará mejorar su servicio mediante el uso de ésta, como al propio cliente, quien podrá acceder de manera más rápida al servicio ofrecido, podrá calificarlo, etc.

Principalmente, las empresas que desarrollan software relacionado con el mundo legal aportan facilidad de acceso a recibir asesoría jurídica a todas las personas, especialmente a aquellas con un perfil socioeconómico más bajo. El acceso a cierta información, a una consulta telemática- de prueba gratuita, por ejemplo -, pedir cita para una consulta a través de una aplicación, etc. abrirá la puerta a cualquier persona a poder ser defendida o simplemente acceder a la justicia de una manera más sencilla.

Estas herramientas no sólo permiten acceder de manera más asequible a la justicia, sino que también permiten agilizar todos los pasos que conlleva un proceso legal, sobre todo los más burocráticos, mediante la automatización.

Para poder hacer uso de la legaltech será necesario que los profesionales del sector legal estén actualizados sobre el tema, aprendan a sacarle el mayor partido posible e, incluso, que se especialicen en algunos procesos, aportando así un valor añadido a su trabajo.

Clasificación del legaltech

Hay distintas maneras de clasificar este tipo de tecnología. Una de ellas es en función de a qué público están dirigidas. B2B, B2C, B2G, G2B y G2C. Se puede observar que hay dos tipos de oferentes - la empresa y el Gobierno si la tecnología proviniese del Estado -  y tres tipos de clientes - el cliente individual, otra empresa y el Gobierno.

También se podría clasificar según el servicio que ofrece el software en cuestión:

  • Tecnología que automatiza el trabajo más costoso y burocrático de los abogados a través de una aplicación o plataforma. Ésta se encarga de agilizar procesos repetitivos en los que los letrados pierden horas, debido a una gestión que puede ser optimizada mediante la tecnología.
  • Tecnología encargada de solucionar pequeñas consultas o dudas legales de clientes - tengan conocimiento o no - a través de software de inteligencia artificial como chatbots.
  • Tecnología que cambia la manera de interactuar entre un abogado y un cliente (sea una empresa, una persona física, etc.), tales como la consulta vía online o una plataforma en la nube que usen ambas partes.
  • La creación de un espacio de mercado (marketplace) en el que oferentes y clientes puedan contratar servicios - o ser contratados - gracias a su exposición en este tipo de plataformas

¿Quién puede usar la Legaltech?

Pese a que es bastante común asociar esta tecnología únicamente a empresas relacionadas con el mundo legal, la realidad es bien distinta. No son únicamente los letrados quienes pueden beneficiarse del uso de ésta. Como ya se ha comentado, cualquier persona con intereses jurídicos puede emplearla.

Primeramente, cualquier individuo que tenga interés en ser asesorado por parte de un profesional puede emplear este tipo de tecnología. Como ya se ha comentado, mediante chatbots o IA pueden resolver sus dudas o, incluso, ser aconsejados a la hora de escoger un abogado o abogada en concreto.

Otra herramienta de la que tanto individuales como abogados o empresas podrían sacar beneficio es la de marketplaces centrado en el ámbito de la abogacía. Un marketplace es un espacio en el que clientes y abogados pueden ponerse en contacto. Se puede dividir en dos tipos de usuarios: clientes y abogados. Los letrados ganan visibilidad, pudiendo ofrecer su servicio en una plataforma especializada y pudiendo recibir valoraciones en función de cómo el cliente valore el servicio recibido. Por otra parte, los clientes pueden tomar su decisión en función a las valoraciones que hayan recibido los abogados que se ofrecen, entre otras opciones, como la especialidad de cada uno, su experiencia, etc.

También las empresas - sean grandes o pequeñas - pueden sacar provecho de la tecnología legal. Tengamos en cuenta que no sólo los abogados hacen uso de los contratos, sino también las compañías y sus distintos departamentos. Podríamos ejemplificarlo a través las distintas áreas de la compañía.

El departamento de ventas, por ejemplo, que siempre está en contacto con proveedores, clientes y demás, necesita crear, enviar, editar contratos - entre otras acciones. Sin el uso de la legaltech estos procesos pueden quitar mucho tiempo a las personas encargadas de ello. Sin embargo, a través de una plataforma de gestión y automatización de contratos en la nube como Bounsel, estas acciones pueden resultar ser mucho más llevaderas y rápidas. Una plataforma en línea permite que no se tengan que enviar los contratos, sino que puedan ser subidos directamente a la nube, que cualquier cambio - ya sea por parte del cliente/proveedor o de la empresa - que se haga en línea pueda ser visto por ambas partes, etc.

Los contratos son esenciales también en el Área de Recursos Humanos. Los acuerdos con los trabajadores de la propia empresa - o de una externa en caso de externalización - conllevan trabajo burocrático que puede ser automatizado o con el cual se puede trabajar en línea, con la finalidad de optimizar el trabajo y ser más eficiente.

También el departamento de operaciones, encargado de las conocidas como legal operations, tratará con contratos. Éste se encarga de actividades de distintos tipos, tales como planificación estratégica, gestión financiera, de proveedores etc., nutriéndose un poco de otras áreas de la empresa. Es por ello que los contratos y la gestión de workflows serán esenciales para llevar a cabo estas acciones, por lo que la tecnología legal hará el trabajo mucho más fácil y llevadero a este departamento.

Por último, el departamento legal, para el cual ya no sólo los contratos, sino cualquier tipo de documento legal son esenciales. La posibilidad de editarlo online, de subir y guardar un documento a la nube, de agregar a distintas personas o departamentos a un documento les facilita mucho el trabajo. Así, los procesos más burocráticos y que toman mucho tiempo, por ejemplo enviar un contrato vía e-mail, esperar a recibirlo, almacenarlo, entre otros, desaparecen. Es por ello que la productividad aumenta de forma realmente considerable.

Otras de las empresas que más uso suelen hacer del legaltech son - a parte de las empresas dentro del ámbito legal - las gestorías e inmobiliarias, las cuales están en constante contacto con los clientes y sus distintos documentos. Una inmobiliaria, por ejemplo, tiene que estar pendiente de los servicios que se suministran a un edificio, como podrían ser las empresas de agua, luz o servicios comunitarios, a la vez que ha de estar en contacto con los clientes. Para lidiar con tanta carga de trabajo una herramienta legaltech puede facilitar el contacto con tanto cliente y agilizar los procesos y trámites de acuerdo a través de los contratos en la nube.

En conclusión, pese a que la legaltech pertenece al mundo legal o está principalmente enfocada a este ámbito, su uso no es exclusivo del mundo de la abogacía. Otros sectores como el inmobiliario o el de la gestión, así como empresas en las que se haga uso de contratos o, incluso, personas que necesiten de asesoramiento jurídico podrán hacer uso de herramientas legaltech como Bounsel para optimizar sus procesos y aumentar productividad.