Si pensamos en un contrato estándar se nos viene a la cabeza un documento complejo de leer, largo, con muchas condiciones y de difícil comprensión. Necesitaríamos de un profesional para entenderlo. Pese a la necesidad de las personas de comunicarse y entenderse entre sí, los protocolos sociales, el mantener un estatus y la tradición ha complicado desde hace tiempo la comprensión de documentos legales. O al menos siempre ha sido así, hasta la aparición del Legal Design.

¿Qué es el Legal Design?

Este concepto proviene del conocido design thinking aplicado al sector legal. Se puede definir el design thinking como la metodología que emplea herramientas y recursos provenientes del diseño para identificar los problemas de los usuarios y proponer soluciones a los mismos. Por lo tanto, el Legal Design consta de esta descripción llevada al ámbito jurídico: se pretende explicar la ley y los documentos que la componen de una forma innovadora, con el objetivo de que sea más fácil de entender, más accesible e interesante para todo tipo de perfiles socioeconómicos.

Es, por lo tanto, que se enfoca principalmente en que cualquier persona pueda leerlo. Para ello se adapta el lenguaje a los negocios contemporáneos: transparentes, con capacidad de negociar.

¿Quiénes participan en este proceso?

Como ya hemos dicho antes, el design thinking se nutre de las posibilidades que nos ofrece la tecnología y el lenguaje visual que nos aporta el diseño para hacer los documentos más comprensibles. Es por ello que en el Legal Design se combinan distintos factores. Se necesita la ayuda de distintos profesionales para que cada uno aporte su granito de arena en su área de especialización.

  • Profesional del mundo legal. Ya que lo principal es convertir un texto complejo en un texto más comprensible, pero que no se deje contenido atrás; se necesita de una persona especializada en la materia, que entienda todo lo incluido en el documento. Esta persona será la encargada de comprender el texto y “traducirlo” al equipo para que cada uno de los que participan en el proceso de Legal Design lo entiendan.
  • Profesional del diseño. Una vez la persona encargada de explicar el contenido haya hecho su labor, será el diseñador o diseñadora quien aplicará su mentalidad y metodología para hacer el contenido más comprensible de manera legible y visual para que cualquier persona lo pueda entender.
  • Profesional de la tecnología. Pese a que estamos acostumbrados a entender los documentos como papeles físicos, la revolución tecnológica ha conseguido digitalizar una gran parte. Ya no nos es tan extraño firmar digitalmente o leer un contrato a través de un PDF. Es por ello que el Legal Design está principalmente enfocado a hacer uso de la tecnología. O, al menos, este proceso necesita de ella para llevarse a cabo. Por lo tanto, se necesita a una persona con dominio de la tecnología para poder aplicar el legal design en documentos y textos presentes en páginas web, en plataformas en la nube y otras herramientas informáticas.  
  • Profesional de la psicología. Pese a que este no es estrictamente necesario, nunca está de más tener en cuenta la opinión de una persona que pueda entender a ciencia cierta cuáles son los principales problemas de comprensión y cómo solucionarlos.

¿Cómo se aplica esta metodología?

Una vez está el equipo configurado, sólo hace falta poner en marcha el proyecto mediante la colaboración de los componentes del mismo. Hay distintos puntos claves dentro del Legal Design a tener en cuenta.

El primero de ellos es el pensamiento tanto divergente como convergente. Se plantean muchas propuestas a partir de un sólo concepto o información mediante el pensamiento divergente; algo parecido a una lluvia de ideas. Por otro lado, se emplea, también, el pensamiento convergente. Una vez planteadas todas estas posibles soluciones a partir de una idea, se decide una única. Se aprovechan estas fases para alcanzar la esencia de los problemas antes de resolverlos.

El hecho de tener un equipo multidisciplinar - los distintos profesionales de los que hemos hablado antes - hace que el conocimiento sea mucho más extenso. La diversidad entre el ámbito legal, de diseño, desarrollo tecnológico e, incluso, del ámbito psicológico, proporciona al equipo un amplio abanico de posibilidades que lo hará más eficiente y traerá la mejor solución posible.

También es necesaria la empatía hacia la persona que va a hacer uso del escrito al que se aplicará la metodología del Legal Design. Ésta ha de estar siempre en el centro del diseño. Al ponerse en su piel, se entiende qué es lo que no comprende, por lo que se hará hincapié en esos puntos para facilitarle el fácil entendimiento.

La posibilidad de poder utilizar herramientas multimedia hace que el abanico de soluciones sea realmente amplio. Variables como la representación visual (uso de iconos, ilustraciones, la colocación de cada uno de los elementos, etc.), el lenguaje (que siempre se pretenderá simplificarlo y mantener el contenido), y la tecnología (que nos permitirá crear soluciones interactivas, tales como vídeos o animaciones) ayudarán a implementar el Legal Design y hacer los procesos más comprensibles e interesantes para el usuario.

El método, por lo tanto, consta de descubrir cuál es o son los problemas de comprensión del documento. Se intentan detectar todos los caminos en los que el usuario pierde el hilo del contenido cuando aún no se ha aplicado esta metodología. Una vez encontrados, se definen concretamente cuáles son los principales, convergiendo en un punto en concreto. Éste definirá cuáles son las necesidades de la persona que lee ese documento legal. Llegados a este punto, se propone la búsqueda de soluciones. Para ello, se vuelve a hacer uso del pensamiento divergente, por lo que se plantean distintas soluciones, cada profesional desde su punto de vista, planteando sus ideas y propuestas principales. Por último, habiendo decidido cuáles son los elementos a mejorar de cada especialista, se lleva a cabo el concepto definitivo, convergiendo en una solución final.

¿Quiénes se benefician? ¿Qué se consigue?

El objetivo principal del Legal Design es hacer la ley comprensible para cualquier persona, sea el perfil que sea. Se pretende eliminar esa exclusividad de entendimiento de la que gozan pocas personas, que no se quede en únicamente una ‘jerga de abogados’ y que el contenido de la abogacía pueda ser entendido por una persona de a pie.

Mediante la comprensión de los textos, la opinión del cliente cobra más peso y éste se ahorra procesos de ‘traducción’ entre abogado y cliente o empresa. Se ayuda principalmente a empatizar con los usuarios, quienes tendrán una mayor capacidad de comprensión tanto de sus deberes como de sus derechos. Es por ello que se contribuye al cumplimiento del ODS 16.3, garantizando la igualdad de acceso a la justicia para todas las personas.

Y no únicamente son las personas de a pie quienes logran beneficiarse de este proceso, sino también las empresas que precisan de soluciones legales, digitales y relacionadas con su negocio a nivel estético. Mediante el Legal Design consiguen ser transparentes y hacer comprensible su contenido de cara a los usuarios. Se logra también el engagement entre empresas y clientes, así como una mejor percepción y comprensibilidad de marca, ya que el Legal Design es capaz de adaptarse a la estética corporativa de cada marca que lo precise, haciendo uso de la parte del diseño.

Legal Design, un ejemplo

Texto de la política de privacidad en Bounsel
Política de privacidad de Bounsel

Un ejemplo claro sobre la utilización del Legal Design es la forma en la que está representada la política de privacidad de Bounsel. En lugar de tener un texto largo con una infinidad de detalles, conceptos difíciles de entender y detalles que complican la lectura, las condiciones están diseñadas así:

En primer lugar, una serie de iconos que representan cada apartado de las políticas de privacidad. Éstos simbolizan el contenido principal de cada uno de los puntos: El perfil de una persona para el responsable de esas políticas, el pulgar hacia arriba para hacer referencia a que el usuario ha de dar su consentimiento, el avión de papel para exponer la finalidad, los iconos de las flechas para aludir a los destinatarios y el de la llave para los derechos.

Cada uno de los apartados están divididos en distintos párrafos, al igual que los títulos están en negrita. Se determina una jerarquía de elementos utilizando diferentes recursos tipográficos y de estructura. Con ello se consigue hacer una lectura más amena, rápida y comprensible de cada uno de los puntos. Además, la fuente es la misma que se usa en toda la página web, por lo que se le otorga a este documento la estética corporativa de la marca.

Por último, se pueden observar ilustraciones, que siguen la identidad corporativa de la marca y  que están en línea con las que se usan a lo largo de la página web.